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now poble nou

“Humanos” de Barcelona

Ya hace un cierto tiempo que hablamos del factor humano como concepto que engloba muchos de los nuevos cambios de comportamiento que se están produciendo en la sociedad actual.

Este factor humano se caracterizaba por un nuevo foco en la persona y en su capacidad y potencial individual. Ahora, distintas manifestaciones culturales en la ciudad de Barcelona vuelven a poner el acento en esa “humanidad”.

Ya hace unos meses que se puso en marcha la iniciativa Now Poble Nou. Busca mostrar el espíritu único del barrio del Poble Nou, a la vez que mantiene viva la memoria de sus habitantes.

Su propuesta es colocar al individuo como centro del proyecto, en su singularidad y también en su relación con el territorio. Por eso hace una propuesta de street art a partir de los propios habitantes del barrio: pinta caras de vecinos reales en murales de gran formato.

Pero no es sólo eso. Se presenta como un proyecto no sólo artístico, sino también antropológico. La originalidad del mismo está en hablar de la historias personales y de la relación que tienen con esa comunidad y ese espacio que habitan.

LalalaBarcelona es un proyecto similar, aunque en este caso en formato libro de fotografías. Quiere ser un retrato de Barcelona a través de retratos reales de los barceloneses. Según Enric Mestres, su autor, “la mejor manera de describir una ciudad es a través de su paisaje humano”. El proyecto se añade al moviendo “humans of” liderado por humans of New York.

También el Museu de la Historia de la Immigració de Catalunya se ha apuntado a la idea. “Diàlegs sense fronteres” es una muestra fotográfica del artista Joan Tomàs con la colaboración del proyecto social Mescladís, recientemente inaugurada.

La propuesta ha llenado de fotos de vecinos de Sant Adrià de Besòs las patas de un tramo de la c-31 a su paso por la ciudad. Quiere contar las relaciones entre las distintas personas de orígenes diversos que viven en Sant Adrià. 200 fotos que forran 24 pilares y 20 frisos buscando otra manera de retratar la diversidad cultural que existe en la población.

Parece pues que, en una ciudad que busca situarse en primera línea de las “smart cities”, el foco de atención de muchas de sus expresiones se vincula más a su humanidad (o “human cities”)

La innovación de la tecnología y el retorno al espíritu más tradicional de la convivencia y la comunidad no tienen por que ser incompatibles. Una ciudad más smart debe ser también una ciudad más humana.

 

a pie experiencias turisticas guiadas

Viajar a pie

Sólo hace pocos días la revista Savia, especializada en economía y turismo, publicaba un artículo de Labrand en su número de octubre sobre nuevos comportamientos en el mundo de los viajes (podéis acceder al artículo completo a través del link de la revista  y buscarlo en la página 12).

A lo largo de éste, se habla de dos grandes fenómenos que van creciendo entre los turistas actuales: el viajar despacio y el aumento de interacciones con las comunidades locales (“de turista a viajero”).

Para corroborar esta teoría, hemos localizado recientemente otra evidencia de esta nueva tendencia. Se trata de un proyecto que ha nacido en Sevilla bajo el nombre de “A pie, experiencias turísticas guiadas”.

“A pie” aboga por un turismo sostenible, adaptado y local.

En primer lugar, se define como una plataforma de experiencias turísticas guiadas que se producen, como su propio nombre indica, andando. En otra palabras que defiende la experiencia del viajar despacio.

Además, quiere huir de los tópicos, para mostrar la ciudad desde el punto de vista de los propios sevillanos. Ello permite satisfacer la necesidad del viajero de conocer e intercambiar vivencias con la comunidad de destino.

Es, por tanto, otra apuesta por revelar formas diferentes de conocer una ciudad, no sólo viviendo la experiencia de descubrir aquello que la hace única, sino haciéndolo desde el punto de vista de alguien que reside allí.

No se trata sólo de ofrecer visitas guiadas a pie, sino de desarrollar un tipo de turismo basado en las sinergias y de apoyo a la comunidad local.

Otro ejemplo, así, de producto dirigido a un nuevo turista que busca el placer de viajar despacio, desea tomar las riendas de su propio viaje, busca el intercambio y deja atrás la mirada desde el escaparate.

 

turismo hasta en el cine

Turismo hasta en el cine

Últimamente el debate sobre el modelo turístico de Barcelona está en plena actualidad. Los vecinos de la Barceloneta protestan por el turismo de borrachera. La gente de alrededor de la Sagrada Familia se queja de la excesiva masificación que existe en su barrio. Los comerciantes del Mercat la Boqueria se muestran divididos (e incluso enfrentados) respecto a las bondades y maldades que tiene el aumento de los visitantes extranjeros en sus negocios en particular y en la concepción del mercado en general.

La polémica está servida y muchos dicen que el tema va a ser uno de los principales ejes de la próxima campaña municipal, en el enfrentamiento por alcanzar la alcaldía de Barcelona.

Y está claro que Barcelona es una ciudad que vive en parte del turismo. Un gran porcentaje de su producto interior bruto se basa en esta actividad. Y va a ser complicado conseguir equilibrar el derecho a la tranquilidad y a la vida de barrio de muchos ciudadanos, con el derecho a ejercer su actividad económica de otros.

Y es que el turismo está alcanzando hasta los sectores más insospechados. El cine Verdi, por ejemplo, ha sido durante muchos años un estandarte de la cultura del barrio de la Vila de Gràcia. Ha dado, y sigue dando, mucha vida al barrio y una oferta cinematográfica de calidad y con poca competencia en la ciudad.

Ahora han lanzado una curiosa iniciativa. Ofrece una sesión de la película española “La Isla Mínima” en versión original en castellano, subtitulada en inglés. La idea debe ser atraer al público extranjero no sólo a sus salas sino también a acercarse al público español.

La propuesta habla de su vocación por abrirse a nuevos públicos. Pero también del interés en captar a los extranjeros que pasan por la ciudad o incluso que viven en ella. De hecho, Gràcia se ha convertido en lugar de residencia fijo de muchos europeos.

 

amores minúsculos

El teatro como escaparate de venta

Se ha hablado mucho del product placement en Televisión. También existen distintos ejemplos de restaurantes o hoteles donde sus muebles están a la venta: lamuca en Madrid es uno de los más famosos con su eslogan “come, bebe y llévate los muebles”.

Pero ahora ha surgido una nueva manera de patrocinar el teatro que es a la vez una herramienta comercial. Y es que el escenario del teatro también puede ser un escaparate para la venta. De esta manera se emplea la obra de teatro como una pasarela para dar visibilidad al mobiliario que forma la escenografía.

La obra “Amores Minúsculos” es una adaptación al teatro del cómic de Alfonso Casas  que se representó durante el mes de junio en la Nave 73 de Madrid. Volverá de nuevo en septiembre. Se ha convertido en una de las obras de referencia de los últimos meses, con buenas críticas.

El propio facebook de la obra, además de para promocionar el espectáculo, sirve para dar visibilidad a esta singular iniciativa. Elvira Ruiz, creadora de la escenografía así lo explica: “La puesta en escena habla de lugares generadores de historias, momentos y recuerdos. Acoge al espectador como un observador silencioso, viviendo cada instante como propio”.

La firma batavia ha creado una línea de mobiliario exclusivo para tal fin.

Una nueva manera inteligente de financiar el teatro frente a los crecientes IVAs culturales o el descenso de las subvenciones públicas.

festiu

El teatro entra en las tiendas

A pesar de la desaparición de muchos festivales debido a la crisis, el auge de los barrios hace que éstos se animen a programarlos en sus calles. Eso sí, se trata de otro tipo de festivales.

El Festiu Fringe (www.festiu.cat ), por ejemplo, llega a su segunda edición. Se define como un festival de artes escénicas, plásticas y audiovisuales. Su objetivo es dar visibilidad a proyectos culturales innovadores. Y se enmarca dentro del concepto “Fringe” basado en programar fuera de las líneas convencionales y de los canales oficiales.

Para ello, el Festiu Fringe quiere relacionar el arte con los comercios del barrio de Gràcia (Barcelona). Y programa actividades especiales para que el público las pueda disfrutar en los mercados de la Abacería y de la Llibertat, y también en distintas tiendas del barrio.

La segunda edición del festival de Cultura y Comercio Festiu Fringe de Gràcia ha decidido así programar micro-cápsulas de artes escénicas en las tiendas y en los mercados. Estas actividades reciben el nombre de “botigues festives” (tiendas festivas) y “mercats festius” (mercados festivos). También se han programado actuaciones en otras entidades del barrio, como la escuela de diseño IED, además de en escenarios de teatros convencionales.

Ahora cualquier espacio es bueno para programar artes escénicas. Y es que cada vez más el teatro y la danza saltan de los escenarios y se acercan a la gente.