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Cuidando las formas

No es la primera vez que desde aquí hablamos de la desconfianza existente entre la ciudadanía y el sistema político. Existe una creciente lejanía entre las personas y los líderes políticos que, una vez más y con motivo del Debate Sobre el Estado de la Nación, se ha vuelto a manifestar.

Y ya no se trata sólo de una cuestión ideológica, ni siquiera de corrupción o de falta de transparencia: ahora es un tema de formas.

Mientras la sociedad civil crea redes de apoyo entre personas y consolida nuevas fórmulas que favorecen el sentir de comunidad y el respeto, los políticos se enfrentan a cara de perro.

A pie de calle se piden modales para fomentar la convivencia entre todos. En Valladolid, por ejemplo, un bar ha colocado un cartel donde los precios del café varían en función de la educación con la que se pide. En Quart, Girona, existen otras señales para pedir a los usuarios del carril bici que se saluden al pasar. Jordi Arau, su impulsor, dice que así aumentará la cordialidad entre la comunidad formada por los ciclistas, los deportistas y amantes de la naturaleza.

En cambio, todo un presidente de gobierno llama “patético” al líder de la oposición y añade “no vuelva usted por aquí a hacer o decir nada”. Se trata de un comentario, entre otros muchos, que pone en evidencia una falta de respeto, y prepotencia hacia el resto.

Al mismo tiempo, la vicepresidenta del Congreso de los Diputados da ejemplo sobre cómo presidir la sesión más importante del año en la cámara baja. Así, mientras los estudiantes tienen prohibido utilizar tablets o smartphones en las aulas, la vicepresidenta se entretiene jugando al Candy Crush en el debate sobre el estado de la nación.

Algunos medios han convertido, incluso, esta anécdota en una metáfora que escenifica el poco interés, incluso el aburrimiento, que genera entre nuestra clase política la situación del país. Es una nueva muestra de cómo se sitúan en una burbuja de cristal ajena a los problemas de su gente.

Parece que, una vez más, las personas anónimas estamos dando una lección sobre cómo comportarse a los grandes líderes que rigen el destino de nuestro país. Porque la desconfianza no es sólo cuestión de fondo, sino también de formas. Y todo eso sin comentar el famoso “caloret” de Rita Barberà.

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“Tocar” la cultura

La sociedad quiere hoy ser más integradora con los distintos colectivos. Cada vez más entidades, asociaciones o instituciones dan pasos adelante para ser más respetuosos y sensibles.

La cultura se empieza a mostrar especialmente preocupada en este sentido. Como el deporte, el ocio o la arquitectura busca ser accesible para todos. Quiere convertirse en una cultura sin barreras.

Son diversas las iniciativas en este sentido. La biblioteca Mercè Rodoreda de Barcelona ha puesto en marcha un servicio de préstamo y lectura a domicilio. Así personas con problemas de visión o de movilidad reducida pueden acceder a los libros con la colaboración de personas voluntarias.

Existen además otras instituciones culturales que intentan acercarse a personas con discapacidad comunicativa. Museos, teatros y otros intentan cada vez más mejorar su accesibilidad a través de diversos soportes, como la lengua de signos, el subtitulado o el braille.

El MACBA de Barcelona, por ejemplo ,cuenta con el espacio “Toca el arte” donde el visitante puede tocar y reseguir las obras, gracias a láminas táctiles. El teatro Zorrilla de Valladolid se ha convertido en pionero en Castilla y León con su proyecto “cultura sin barreras”. Quieren que sus espectáculos realizados por personas con discapacidad abran las miras de la gente respecto a la flexibilidad, la tolerancia y el respeto.

El MNAC por su parte ha elegido “Miró a oscuras” para hacer la clausura de su exposición “Maniobra de Perejaume”. 5 personas invidentes leen textos de Miró como reflexión hacia “un arte que se pueda tocar”, y a la vez elogio al sentido del tacto que estrecha nuestra relación con el mundo.

Finalmente el Museo del Prado ha puesto en marcha “hoy toca el Prado”. Es la primera exposición destinada a acercar el arte pictórico a personas ciegas. Son 6 imágenes, provenientes de diferentes géneros artísticos, reproducidas en relieve mediante una técnica que aporta textura y volumen a la obra. Es la primera vez que el Museo del Prado está detrás de una iniciativa de este tipo, con la cobertura mediática que esto supone.

Son todas estas iniciativas que no sólo buscan llevar la cultura a grupos de discapacitados, sino también aumentar nuestra sensibilidad y empatía al respecto de su problemática.

Porque la cultura (y no sólo la cultura) debe estar al alcance de todos. Y es necesario fomentar una nueva conciencia en este sentido.

#jesuishypocrite

El final de la inocencia.

Los asesinatos a cargo de los terroristas yihadistas en Francia la semana pasada han causado una ola de indignación en todo el planeta.

El hashtag #jesuischarlie ha sido trending topic mundial. Ciudadanos, periodistas y dibujantes han alzado sus voces a favor de la libertad de expresión y contra la violencia.

Todo este sentir popular ha desembocado en una gran manifestación en París. Más de 1 millón de personas acudieron para mostrar su postura en defensa de los derechos individuales de las personas y su solidaridad con los asesinados.

Y ahí estaban también los líderes de más de 50 países. Todos ellos quisieron dejarse ver a la cabeza de esa manifestación y sumarse a la indignación popular.

Pero una vez más una imagen mostró la lejanía que existe hoy entre instituciones, políticos y su pueblo. El diario Le Monde lanzó un tuit durante la manifestación, y creó una controversia que ardió en las redes sociales. Era una foto de la cabecera de la marcha desde otro ángulo. Mostraba una “mini-manifestación selectiva” formada solamente por dignatarios y personalidades políticas.

En ella se observa claramente a unos políticos que no se mezclan con el pueblo. Cuestiones de seguridad, dirán algunos. Lo cierto es que ella sola define por sí sola el enorme alejamiento entre la ciudadanía y sus líderes.

La creciente desconfianza en el sistema se asienta en imágenes como esta. Surgieron a partir de ese momento centenares de mensajes tipo #jesuishypocrite o “los políticos sólo han ido a París a hacerse la foto”.

Las nuevas tecnologías permiten hacer eco de este nuevo sentir. Y es que cada vez son más los que desconfían de este sistema.

El nuevo escenario que ha dejado la crisis ha desplazado a las grandes instituciones. No se trata sólo de la lejanía con el mundo político y los ciudadanos. También otras instituciones sociales, financieras, económicas, etc. hasta ahora respetadas, están siendo cada vez más puestas en duda.

La sociedad civil crea nueves redes de apoyo entre sus ciudadanos: de persona a persona, desde el factor humano. Esta nueva concepción de ciudadanía busca la emancipación del sistema convencional tal y como está estructurado. Por ello pone en marcha partidos alternativos, busca otras opciones de financiación y defiende la autogestión desde las organizaciones de base.

Es el final de la ciudadanía crédula. El final de la inocencia.

now poble nou

“Humanos” de Barcelona

Ya hace un cierto tiempo que hablamos del factor humano como concepto que engloba muchos de los nuevos cambios de comportamiento que se están produciendo en la sociedad actual.

Este factor humano se caracterizaba por un nuevo foco en la persona y en su capacidad y potencial individual. Ahora, distintas manifestaciones culturales en la ciudad de Barcelona vuelven a poner el acento en esa “humanidad”.

Ya hace unos meses que se puso en marcha la iniciativa Now Poble Nou. Busca mostrar el espíritu único del barrio del Poble Nou, a la vez que mantiene viva la memoria de sus habitantes.

Su propuesta es colocar al individuo como centro del proyecto, en su singularidad y también en su relación con el territorio. Por eso hace una propuesta de street art a partir de los propios habitantes del barrio: pinta caras de vecinos reales en murales de gran formato.

Pero no es sólo eso. Se presenta como un proyecto no sólo artístico, sino también antropológico. La originalidad del mismo está en hablar de la historias personales y de la relación que tienen con esa comunidad y ese espacio que habitan.

LalalaBarcelona es un proyecto similar, aunque en este caso en formato libro de fotografías. Quiere ser un retrato de Barcelona a través de retratos reales de los barceloneses. Según Enric Mestres, su autor, “la mejor manera de describir una ciudad es a través de su paisaje humano”. El proyecto se añade al moviendo “humans of” liderado por humans of New York.

También el Museu de la Historia de la Immigració de Catalunya se ha apuntado a la idea. “Diàlegs sense fronteres” es una muestra fotográfica del artista Joan Tomàs con la colaboración del proyecto social Mescladís, recientemente inaugurada.

La propuesta ha llenado de fotos de vecinos de Sant Adrià de Besòs las patas de un tramo de la c-31 a su paso por la ciudad. Quiere contar las relaciones entre las distintas personas de orígenes diversos que viven en Sant Adrià. 200 fotos que forran 24 pilares y 20 frisos buscando otra manera de retratar la diversidad cultural que existe en la población.

Parece pues que, en una ciudad que busca situarse en primera línea de las “smart cities”, el foco de atención de muchas de sus expresiones se vincula más a su humanidad (o “human cities”)

La innovación de la tecnología y el retorno al espíritu más tradicional de la convivencia y la comunidad no tienen por que ser incompatibles. Una ciudad más smart debe ser también una ciudad más humana.

 

el mejor premio

compartir en la ciudad humana.

Justo ayer miércoles se conocía la nueva campaña de Lotería para estas navidades.

Se trata de una idea de la agencia Leo Burnett realizada por Santiago Zannou (director de la película “El truco del manco”). Se basa en el concepto de que lo mejor de obtener un premio es poder ser capaz de compartirlo.

Además del spot se ha creado una web  donde se pueden ver más historias de diferentes vecinos del barrio “premiado”. Son historias que siempre se mueven alrededor del bar de Antonio, centro de la vida social del mismo.

Así hemos pasado de un spot con famosos que cantaban un villancico, a una nueva propuesta con héroes anónimos que conviven y que comparten.

En Labrand, hace ya casi un año hablábamos de la “ciudad humana”, como ese nuevo fenómeno donde se redescubre el espíritu de comunidad. En las ciudades humanas, las personas toman la centralidad en su entorno y recuperan la vida en común. A partir de ahí se teje una red de relaciones: se vive, se convive, se comparte y se ayuda. El auge de ese sentido de comunidad lleva al fomento de la vida de barrio.

Y ese resurgir de la vida de barrio lleva a la recuperación de espacios públicos y a la consolidación de puntos de encuentro para sus gentes, como es en este caso el bar de Antonio.

Nos encanta que Lotería y Apuestas del Estado haya “apostado” (y valga la redundancia) por uno de estos fenómenos que, desde Labrand, subrayábamos como emergente hace sólo unos meses.

En cambio, no nos convence que no optaran también por  “la empresa humana”.  Este fenómeno es el que quiere definir como las empresas están cambiando hacia un comportamiento más ético, más honesto, más transparente. Y en este caso no ha sido así.

El director de fotografía Jon D. Domínguez denuncia en su blog personal que la agencia de publicidad Leo Burnett y la productora RCR Films, le pidieron ayuda para ganar la adjudicación de la campaña para el sorteo de 2014 y después se olvidaron de él una vez conseguido el millonario contrato.

Una pena que reflejar esa ciudad humana no se haga desde una empresa humana. O que esas empresas no se hagan eco del concepto que utilizaron en su spot, basado en la importancia de compartir.

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El Factor Humano

Hace ya casi un año que Labrand empezó a hablar del “factor humano” como fenómeno que englobaba los diferentes cambios de comportamiento que se están produciendo a nuestro alrededor.

El factor humano se caracteriza por un nuevo foco hacia las personas. Esta nueva sensibilidad nace debido a la desconfianza hacia las grandes instituciones (políticas, sociales, económicas etc.). Y esta falta de confianza se vuelve todavía mayor hacia la labor de las administraciones públicas, diezmadas por los recortes y desprestigiadas por los casos de corrupción.

Frente a esto, aparece una nueva apuesta hacia el potencial individual de cada uno y hacia la capacidad de colaboración entre las personas.

Es por eso que nos resultó especialmente interesante el pasado viernes la emisión del programa de La Sexta Columna “Este cuento no se acaba” (viernes 24 octubre) donde de alguna manera relatos personales ponían en evidencia este “factor humano”.

El punto de partida es el supuesto final de la crisis anunciado por el gobierno y cómo personas en situaciones diversas viven este momento. Así, aparecen parados, personas en riesgo de exclusión, madres con hijos dependientes, afectados por las preferentes, colaboradores de la PAH, organizadores del Banco de Alimentos, trabajadores que se han ido al extranjero, etc.

Son pequeñas historias de personajes variados. Muchas de sus vivencias ponen de manifiesto la existencia de esta nueva alternativa como vía de salida ante situaciones de dificultad. Sus oportunidades se generan gracias a iniciativas particulares de personas anónimas o a la creación de redes de apoyo entre personas. Como dice uno de los que interviene en el reportaje: “la solidaridad durante la crisis ha crecido como nunca”.

Esta nueva sensibilidad social ofrece durante el programa nuevas evidencias de estos nuevos comportamientos que favorecen la solidaridad, la convivencia y el sentimiento de comunidad. En otras palabras son nuevos signos del asentamiento de este “factor humano”.

 

happy cooking

Como en casa

Como decíamos en el último post, igual que aumenta la interacción con las comunidades, hay una creciente búsqueda de alojamientos turísticos donde sentirse como en casa. La explosión de plataformas como airbnb es una clara muestra de este fenómeno. También la fórmula de intercambio de casas crece sin parar, gracias en parte al ahorro que supone y a las facilidades que da internet en este sentido.

Hace un par de años, desde Labrand trabajamos en la estrategia de marca y posicionamiento de Casa Gracia. Se trata de un hostel de nueva generación, cuyo valor diferencial no es sólo ofrecer una gran cantidad de actividades de socialización. Va más allá: su propuesta es hacer sentir a sus “huéspedes” (que no clientes) como en casa. Y así lo afirman en su slogan: “your casa awayfrom home”.

Pero ya no se buscan sólo los precios más ajustados que ofrecen hostels o apartamentos. Se trata de encontrar una nueva sensibilidad dirigida hacia el trato más personal y humano. Y también la integración con su entorno más inmediato: el barrio de Gracia de Barcelona; con las personas, los comercios, las asociaciones,… Los huéspedes de Casa Gracia entran a formar parte del propio barrio a través de las acciones y actividades realizadas con estos colectivos y los huéspedes. Y pasan a sentirse como un local más.

La cadena hotelera Room Mate es un ejemplo en este sentido. Además de denominar sus hoteles con nombre de personas (Óscar, Mario, Alicia, Laura,…), ahora ha dado un paso más allá. Ha creado Be Mate, una plataforma online que nace con el objetivo de crear una comunidad entre viajeros y dueños de hoteles y apartamentos. “Ante el inmovilismo del sector y la permanente crítica a nuevas formas de alojamiento turístico, nosotros hemos querido acercarnos al cliente” dicen desde Room Mate.

También el servicio de La Casa de mis Primos de Nueva York se orienta hacia esta mayor proximidad e incluso intimidad. Se pretende cuidar al cliente como si fuera de la familia, “Before, During and After”. Se dan recomendaciones y consejos para preparar el viaje. Y una vez allí, el personal se comporta como un verdadero anfitrión, enseñándole el barrio y proporcionándole consejos diarios a través de Whatsapp, etc.

Finalmente, y quizás por la aparición de las ofertas de cenas en casas de particulares, también los restaurantes se mueven en esta línea. Ahora se lleva la decoración hogareña y la cocina casera. El objetivo es, otra vez, hacer sentir a los comensales que están en el salón de la casa de un amigo.

Así vemos cómo cada vez más, lo casero y hogareño son la referencia. Viajamos, curiosamente, para sentirnos como en casa.

a pie experiencias turisticas guiadas

Viajar a pie

Sólo hace pocos días la revista Savia, especializada en economía y turismo, publicaba un artículo de Labrand en su número de octubre sobre nuevos comportamientos en el mundo de los viajes (podéis acceder al artículo completo a través del link de la revista  y buscarlo en la página 12).

A lo largo de éste, se habla de dos grandes fenómenos que van creciendo entre los turistas actuales: el viajar despacio y el aumento de interacciones con las comunidades locales (“de turista a viajero”).

Para corroborar esta teoría, hemos localizado recientemente otra evidencia de esta nueva tendencia. Se trata de un proyecto que ha nacido en Sevilla bajo el nombre de “A pie, experiencias turísticas guiadas”.

“A pie” aboga por un turismo sostenible, adaptado y local.

En primer lugar, se define como una plataforma de experiencias turísticas guiadas que se producen, como su propio nombre indica, andando. En otra palabras que defiende la experiencia del viajar despacio.

Además, quiere huir de los tópicos, para mostrar la ciudad desde el punto de vista de los propios sevillanos. Ello permite satisfacer la necesidad del viajero de conocer e intercambiar vivencias con la comunidad de destino.

Es, por tanto, otra apuesta por revelar formas diferentes de conocer una ciudad, no sólo viviendo la experiencia de descubrir aquello que la hace única, sino haciéndolo desde el punto de vista de alguien que reside allí.

No se trata sólo de ofrecer visitas guiadas a pie, sino de desarrollar un tipo de turismo basado en las sinergias y de apoyo a la comunidad local.

Otro ejemplo, así, de producto dirigido a un nuevo turista que busca el placer de viajar despacio, desea tomar las riendas de su propio viaje, busca el intercambio y deja atrás la mirada desde el escaparate.

 

park(ing) day

Park(ing) Day

Parece que en nuestras ciudades existe una progresiva recuperación de los espacios públicos por parte de los vecinos y ciudadanos.

En Barcelona vemos la creciente reclamación por el uso de solares abandonados, que ya ha recogido el propio Ayuntamiento con su “Pla Buits”.  Pero hay muchos más ejemplos de este nuevo comportamiento.

El Park(ing) Day es una iniciativa que busca transformar de forma temporal plazas públicas de aparcamiento en pequeños espacios lúdicos, verdes o de descanso. En ella participan diversas personas, colectivos y asociaciones cuyo objetivo es reivindicar una ciudad distinta. Cada uno imagina su “trocito de ciudad” y lo decora a su manera.

Una ciudad más verde y con más parques. Una ciudad con más espacio público y de mayor calidad. Una ciudad diseñada para las personas y no para los coches. Una ciudad donde la movilidad sea más sostenible y la vida más sosegada.

Por todo eso, el próximo 19 de Septiembre la Associació Espai Ambiental organiza por primera vez de forma coordinada un Park(ing) Day en Barcelona. La idea surgió en San Francisco ya hace unos años y ahora se realiza en cientos de ciudades en todo el mundo. En España ha habido iniciativas semejantes en Calvià (Mallorca), Estepona (Málaga), Allariz (Ourense) y Madrid.

social toys

Aprendiendo a compartir

Se habla mucho del desarrollo de la economía colaborativa. Es éste un consumo en el que compartir es vivir y va en beneficio de todos. O de casi todos, pensarán los taxistas…

Nos encontramos pues con una nueva economía entre personas. Y eso va más allá de crear una redes de consumo que favorezcan a los ciudadanos, permitiéndoles obtener mejores precios o un mayor rendimiento de sus pertenencias.

Por qué también está surgiendo una nueva relación entre las personas y dentro de las comunidades. El nuevo ciudadano valora cada vez más compartir, y no sólo para obtener beneficio económico de ello. El auge de los bancos del tiempo y de las iniciativas de intercambio de favores son una muestra clara en este sentido.

Y es que compartir es también disfrutar conjuntamente de espacios, momentos y objetos. Por ejemplo cada vez más se recuperan las calles y los espacio público como espacios comunes para el uso y disfrute de sus vecinos.

Por eso nos gusta una curiosa iniciativa de la Juguetería del barrio de Gràcia Bateau Lune. Bajo el nombre de “Social Toys” han colocada una caja con juguetes en la puerta de la tienda. Su idea es que los niños los cojan cuando quieran y jueguen con ellos en la plaza. Buscan que así empiecen a socializar, a compartir y a respetar las cosas.

Son pues juguetes para aprender a compartir.