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“Tocar” la cultura

La sociedad quiere hoy ser más integradora con los distintos colectivos. Cada vez más entidades, asociaciones o instituciones dan pasos adelante para ser más respetuosos y sensibles.

La cultura se empieza a mostrar especialmente preocupada en este sentido. Como el deporte, el ocio o la arquitectura busca ser accesible para todos. Quiere convertirse en una cultura sin barreras.

Son diversas las iniciativas en este sentido. La biblioteca Mercè Rodoreda de Barcelona ha puesto en marcha un servicio de préstamo y lectura a domicilio. Así personas con problemas de visión o de movilidad reducida pueden acceder a los libros con la colaboración de personas voluntarias.

Existen además otras instituciones culturales que intentan acercarse a personas con discapacidad comunicativa. Museos, teatros y otros intentan cada vez más mejorar su accesibilidad a través de diversos soportes, como la lengua de signos, el subtitulado o el braille.

El MACBA de Barcelona, por ejemplo ,cuenta con el espacio “Toca el arte” donde el visitante puede tocar y reseguir las obras, gracias a láminas táctiles. El teatro Zorrilla de Valladolid se ha convertido en pionero en Castilla y León con su proyecto “cultura sin barreras”. Quieren que sus espectáculos realizados por personas con discapacidad abran las miras de la gente respecto a la flexibilidad, la tolerancia y el respeto.

El MNAC por su parte ha elegido “Miró a oscuras” para hacer la clausura de su exposición “Maniobra de Perejaume”. 5 personas invidentes leen textos de Miró como reflexión hacia “un arte que se pueda tocar”, y a la vez elogio al sentido del tacto que estrecha nuestra relación con el mundo.

Finalmente el Museo del Prado ha puesto en marcha “hoy toca el Prado”. Es la primera exposición destinada a acercar el arte pictórico a personas ciegas. Son 6 imágenes, provenientes de diferentes géneros artísticos, reproducidas en relieve mediante una técnica que aporta textura y volumen a la obra. Es la primera vez que el Museo del Prado está detrás de una iniciativa de este tipo, con la cobertura mediática que esto supone.

Son todas estas iniciativas que no sólo buscan llevar la cultura a grupos de discapacitados, sino también aumentar nuestra sensibilidad y empatía al respecto de su problemática.

Porque la cultura (y no sólo la cultura) debe estar al alcance de todos. Y es necesario fomentar una nueva conciencia en este sentido.

#jesuishypocrite

El final de la inocencia.

Los asesinatos a cargo de los terroristas yihadistas en Francia la semana pasada han causado una ola de indignación en todo el planeta.

El hashtag #jesuischarlie ha sido trending topic mundial. Ciudadanos, periodistas y dibujantes han alzado sus voces a favor de la libertad de expresión y contra la violencia.

Todo este sentir popular ha desembocado en una gran manifestación en París. Más de 1 millón de personas acudieron para mostrar su postura en defensa de los derechos individuales de las personas y su solidaridad con los asesinados.

Y ahí estaban también los líderes de más de 50 países. Todos ellos quisieron dejarse ver a la cabeza de esa manifestación y sumarse a la indignación popular.

Pero una vez más una imagen mostró la lejanía que existe hoy entre instituciones, políticos y su pueblo. El diario Le Monde lanzó un tuit durante la manifestación, y creó una controversia que ardió en las redes sociales. Era una foto de la cabecera de la marcha desde otro ángulo. Mostraba una “mini-manifestación selectiva” formada solamente por dignatarios y personalidades políticas.

En ella se observa claramente a unos políticos que no se mezclan con el pueblo. Cuestiones de seguridad, dirán algunos. Lo cierto es que ella sola define por sí sola el enorme alejamiento entre la ciudadanía y sus líderes.

La creciente desconfianza en el sistema se asienta en imágenes como esta. Surgieron a partir de ese momento centenares de mensajes tipo #jesuishypocrite o “los políticos sólo han ido a París a hacerse la foto”.

Las nuevas tecnologías permiten hacer eco de este nuevo sentir. Y es que cada vez son más los que desconfían de este sistema.

El nuevo escenario que ha dejado la crisis ha desplazado a las grandes instituciones. No se trata sólo de la lejanía con el mundo político y los ciudadanos. También otras instituciones sociales, financieras, económicas, etc. hasta ahora respetadas, están siendo cada vez más puestas en duda.

La sociedad civil crea nueves redes de apoyo entre sus ciudadanos: de persona a persona, desde el factor humano. Esta nueva concepción de ciudadanía busca la emancipación del sistema convencional tal y como está estructurado. Por ello pone en marcha partidos alternativos, busca otras opciones de financiación y defiende la autogestión desde las organizaciones de base.

Es el final de la ciudadanía crédula. El final de la inocencia.

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¿comida fea?

Por reciclaje, en general, entendemos el aprovechamiento de restos y materiales transformándolos en nuevas alternativas. Hoy, la cultura del reciclaje se está extendiendo hacia muchas y diversas esferas.

Por ejemplo, han surgido últimamente con fuerza las iniciativas destinadas al reciclaje de alimentos. En otras palabras, proyectos que buscan luchar contra una sociedad que tira toneladas de comida mientras ve, en el otro extremo, aumentar sus índices de malnutrición.

El despilfarro de alimentos representa un gasto económico y ecológico, y también moral. Por eso crecen los restaurantes que pretenden concienciar a sus comensales sobre este hecho, y sobre la necesidad de pedir con prudencia. Los chef se han convertido en líderes de opinión y aprovechar su visibilidad para esta tema es también una buena idea.

Otros van incluso más allá. Se hacen llamar “activistas de la comida”. El chef Ángel León es el pionero en emplear en su restaurante A Poniente el pescado de descarte. The Daily Table llega a servir entre sus propuestas menús más baratos con ingredientes caducados o a punto de caducar; eso sí, en buen estado.

En Francia, los supermercados Intermarché han puesto en marcha una interesante iniciativa para evitar tirar la comida. Para ello han creado una nueva marca les fruits & légumes moches (traducido las frutas y verduras feas) . Su propuesta es transformar las frutas y las verduras visualmente poco apetecibles en una línea de productos de marca propia de zumos, cremas y sopas. Su línea de comunicación hace énfasis en la necesidad de distinguir la cualidad de “feos” con el hecho de ser perfectamente aptos para el consumo.

Las frutas y las verduras feas tienen ahora cualidades hasta incluso “éticas” y también un precio más competitivo. Este proyecto demuestra una nueva sensibilidad, tanto de la distribución como del propio consumidor hacia este tema.

Es esta misma sensibilidad la que ha llevado a organizar el gran dinar: un almuerzo multitudinario gratuito para concienciar sobre el derroche alimentario. Se trata de una iniciativa pionera en España, inspirada en el movimiento británico feeding the 5000. La primera gran comida preparada íntegramente con alimentos recuperados se celebrará este sábado 22 de noviembre a mediodía en la Plaça dels Àngels de Barcelona con la colaboración de la fundación Alicia.

Otra muestra de que lo feo puede ser también lo más bonito.

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El Factor Humano

Hace ya casi un año que Labrand empezó a hablar del “factor humano” como fenómeno que englobaba los diferentes cambios de comportamiento que se están produciendo a nuestro alrededor.

El factor humano se caracteriza por un nuevo foco hacia las personas. Esta nueva sensibilidad nace debido a la desconfianza hacia las grandes instituciones (políticas, sociales, económicas etc.). Y esta falta de confianza se vuelve todavía mayor hacia la labor de las administraciones públicas, diezmadas por los recortes y desprestigiadas por los casos de corrupción.

Frente a esto, aparece una nueva apuesta hacia el potencial individual de cada uno y hacia la capacidad de colaboración entre las personas.

Es por eso que nos resultó especialmente interesante el pasado viernes la emisión del programa de La Sexta Columna “Este cuento no se acaba” (viernes 24 octubre) donde de alguna manera relatos personales ponían en evidencia este “factor humano”.

El punto de partida es el supuesto final de la crisis anunciado por el gobierno y cómo personas en situaciones diversas viven este momento. Así, aparecen parados, personas en riesgo de exclusión, madres con hijos dependientes, afectados por las preferentes, colaboradores de la PAH, organizadores del Banco de Alimentos, trabajadores que se han ido al extranjero, etc.

Son pequeñas historias de personajes variados. Muchas de sus vivencias ponen de manifiesto la existencia de esta nueva alternativa como vía de salida ante situaciones de dificultad. Sus oportunidades se generan gracias a iniciativas particulares de personas anónimas o a la creación de redes de apoyo entre personas. Como dice uno de los que interviene en el reportaje: “la solidaridad durante la crisis ha crecido como nunca”.

Esta nueva sensibilidad social ofrece durante el programa nuevas evidencias de estos nuevos comportamientos que favorecen la solidaridad, la convivencia y el sentimiento de comunidad. En otras palabras son nuevos signos del asentamiento de este “factor humano”.

 

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Aprendiendo a compartir

Se habla mucho del desarrollo de la economía colaborativa. Es éste un consumo en el que compartir es vivir y va en beneficio de todos. O de casi todos, pensarán los taxistas…

Nos encontramos pues con una nueva economía entre personas. Y eso va más allá de crear una redes de consumo que favorezcan a los ciudadanos, permitiéndoles obtener mejores precios o un mayor rendimiento de sus pertenencias.

Por qué también está surgiendo una nueva relación entre las personas y dentro de las comunidades. El nuevo ciudadano valora cada vez más compartir, y no sólo para obtener beneficio económico de ello. El auge de los bancos del tiempo y de las iniciativas de intercambio de favores son una muestra clara en este sentido.

Y es que compartir es también disfrutar conjuntamente de espacios, momentos y objetos. Por ejemplo cada vez más se recuperan las calles y los espacio público como espacios comunes para el uso y disfrute de sus vecinos.

Por eso nos gusta una curiosa iniciativa de la Juguetería del barrio de Gràcia Bateau Lune. Bajo el nombre de “Social Toys” han colocada una caja con juguetes en la puerta de la tienda. Su idea es que los niños los cojan cuando quieran y jueguen con ellos en la plaza. Buscan que así empiecen a socializar, a compartir y a respetar las cosas.

Son pues juguetes para aprender a compartir.

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Destinos para viajeros con valores.

Un consumidor más ético y más sensible demanda también un turismo más ético. Los eco resorts por ejemplo ya son una realidad y en muchos puntos del planeta se puede pernoctar en estos establecimientos que demuestran una cierta sensibilidad hacia el entorno y la sensibilidad.

Pero ahora incluso se va más allá.

Desde hace unos años la asociación sin ánimo de lucro Ethical Travel publica su listado de destinos más recomendados. Se trata de una organización http://www.ethicaltraveler.org/ creada para fomentar que sean los propios viajeros los que puedan cambiar el mundo.

En esta línea también está la apuesta española de Sail & Dive Quirimbas. Se trata de un proyecto para la construcción de centros de vela y buceo en las costas de Tanzania y Mozambique. La propuesta no reside sólo en el respeto al medioambiente y la diversidad sino también en el intercambio con las poblaciones autóctonas. La gente local recibe en estos formación especifica para mejorar sus expectativas laborales. A la vez, enseñan a los visitantes a adentrarse en la tradición de la vela de la zona a través de los dhows o a conocer algo mejor el entorno. Se trata de una iniciativa sin precedentes donde turismo sostenible, desarrollo rural e intercambio cultural van de la mano.

http://www.saildivequirimbas.com/

Una experiencial diferente para gente que busca cosas diferentes

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solidaridad cotidiana

Como ya se ha comentado en este blog, existe una vuelta a la vida de barrio, al espíritu de comunidad.

Y en esta línea van apareciendo nuevos comportamientos que refuerzan estos lazos comunitarios. Crece entre los ciudadanos una nueva conciencia sobre la cooperación entre sus vecinos. Es esta una solidaridad que se construye sobre las redes de colaboración vecinal y a través de pequeños gestos. Acciones que van dirigidas hacia el que está cerca, el vecino, el que es como yo y hoy lo está pasando mal.

Un ejemplo es el café pendiente. El café pendiente es una iniciativa que nació en Nápoles, ha atravesado fronteras y se ha extendido por diferentes ciudades de Europa. Se trata de entrar en una cafetería con un amigo, pedir tres cafés pero que solo te sirvan dos. Pagas los tres cafés y dejas el café pendiente. Otros cuatro amigos entran piden 3 cafés pero pagan siete. Dejan cuatro pendientes.

Cuando una persona que lo necesita y no tiene recursos entra en la cafetería y pregunta: ¿Tienen un café pendiente? La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de café caliente. En Nápoles dejaban en los establecimientos de esta manera no sólo el café, sino también comida.

En España se ha constituido una red donde se han inscrito varios bares y establecimientos colaboradores, como éste del barrio de Sant Andreu de Barcelona, que puede verse en la foto.

Hablamos pues de una solidaridad cotidiana. Una solidaridad de pequeños gestos.