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#jesuishypocrite

El final de la inocencia.

Los asesinatos a cargo de los terroristas yihadistas en Francia la semana pasada han causado una ola de indignación en todo el planeta.

El hashtag #jesuischarlie ha sido trending topic mundial. Ciudadanos, periodistas y dibujantes han alzado sus voces a favor de la libertad de expresión y contra la violencia.

Todo este sentir popular ha desembocado en una gran manifestación en París. Más de 1 millón de personas acudieron para mostrar su postura en defensa de los derechos individuales de las personas y su solidaridad con los asesinados.

Y ahí estaban también los líderes de más de 50 países. Todos ellos quisieron dejarse ver a la cabeza de esa manifestación y sumarse a la indignación popular.

Pero una vez más una imagen mostró la lejanía que existe hoy entre instituciones, políticos y su pueblo. El diario Le Monde lanzó un tuit durante la manifestación, y creó una controversia que ardió en las redes sociales. Era una foto de la cabecera de la marcha desde otro ángulo. Mostraba una “mini-manifestación selectiva” formada solamente por dignatarios y personalidades políticas.

En ella se observa claramente a unos políticos que no se mezclan con el pueblo. Cuestiones de seguridad, dirán algunos. Lo cierto es que ella sola define por sí sola el enorme alejamiento entre la ciudadanía y sus líderes.

La creciente desconfianza en el sistema se asienta en imágenes como esta. Surgieron a partir de ese momento centenares de mensajes tipo #jesuishypocrite o “los políticos sólo han ido a París a hacerse la foto”.

Las nuevas tecnologías permiten hacer eco de este nuevo sentir. Y es que cada vez son más los que desconfían de este sistema.

El nuevo escenario que ha dejado la crisis ha desplazado a las grandes instituciones. No se trata sólo de la lejanía con el mundo político y los ciudadanos. También otras instituciones sociales, financieras, económicas, etc. hasta ahora respetadas, están siendo cada vez más puestas en duda.

La sociedad civil crea nueves redes de apoyo entre sus ciudadanos: de persona a persona, desde el factor humano. Esta nueva concepción de ciudadanía busca la emancipación del sistema convencional tal y como está estructurado. Por ello pone en marcha partidos alternativos, busca otras opciones de financiación y defiende la autogestión desde las organizaciones de base.

Es el final de la ciudadanía crédula. El final de la inocencia.

consumo navidad

Otro consumo por Navidad.

Las Navidades son un buen momento para poner a prueba nuestra postura consumista.

Es en esta época del año donde derroche y despilfarro se multiplican, a muchos de nosotros nos parece invadir una especie de ansia por comprar mucho y comprar de todo.

Pero poco a poco, una nueva sensibilidad social respecto al consumo se instaura. Para algunos, las cosas están cambiando en este sentido, y la Navidad es un momento clave para poner a prueba este cambio de hábitos.

Diferentes evidencias nos muestran cómo está nueva sensibilidad va calando cada vez más entre nosotros.

Por una parte, se están multiplicando en las redes sociales los mensajes para apoyar a los pequeños comercios, a los artesanos etc. La idea que propagan es que el dinero llegue a las personas comunes y no a las grandes empresas multinacionales.

Y, por otra, algunas multinacionales también se han apuntado a fomentar un consumo más responsable y sobretodo más sensible. Ikea ha presentado “la otra carta”. Esta campaña argumenta que los niños suelen tener demasiados juguetes, pero que lo que realmente quieren es compartir más tiempo con sus padres. Cierra diciendo que “la navidad nos desamuebla la cabeza y nada mejor que el hogar para volverla a amueblar”.

Muchos van incluso más allá y basan su propuesta en la idea de que consumir menos es también vivir mejor. Porque cada vez son más las voces que claman por una sociedad menos consumista y más consciente.

El blog “alterconsumismo“ de El País hace una llamada en este sentido. Esta plataforma defiende el comercio justo y el consumo responsable, ético y por ello propone 11 ideas “alter-consumistas” para regalar y disfrutar en Navidad.

Ofrece alternativas para la comida, como ajustarse a los productos de temporada y acudir a las guías para el consumo sostenible de marisco y de pescado.

También, y especialmente, aporta ideas para los regalos. Para empezar no tienen por qué ser objetos, ni siquiera tienen que ser comprados. Y para los pequeños se pueden también consultar las posibilidades que ofrece La Revista Opcions para la compra consciente de juguetes. Hasta los envoltorios pueden elegirse sobre estos criterios para que sean, por ejemplo, reutilizables.

Son algunas propuestas para salir de la inercia del consumismo desatado al que nos llevan estas fiestas. Muestran pequeños cambios de comportamiento que pueden sentar las bases de un cambio de hábitos durante todo el año. Porque una sociedad más feliz no es necesariamente la que más consume.

 

fruits moches

¿comida fea?

Por reciclaje, en general, entendemos el aprovechamiento de restos y materiales transformándolos en nuevas alternativas. Hoy, la cultura del reciclaje se está extendiendo hacia muchas y diversas esferas.

Por ejemplo, han surgido últimamente con fuerza las iniciativas destinadas al reciclaje de alimentos. En otras palabras, proyectos que buscan luchar contra una sociedad que tira toneladas de comida mientras ve, en el otro extremo, aumentar sus índices de malnutrición.

El despilfarro de alimentos representa un gasto económico y ecológico, y también moral. Por eso crecen los restaurantes que pretenden concienciar a sus comensales sobre este hecho, y sobre la necesidad de pedir con prudencia. Los chef se han convertido en líderes de opinión y aprovechar su visibilidad para esta tema es también una buena idea.

Otros van incluso más allá. Se hacen llamar “activistas de la comida”. El chef Ángel León es el pionero en emplear en su restaurante A Poniente el pescado de descarte. The Daily Table llega a servir entre sus propuestas menús más baratos con ingredientes caducados o a punto de caducar; eso sí, en buen estado.

En Francia, los supermercados Intermarché han puesto en marcha una interesante iniciativa para evitar tirar la comida. Para ello han creado una nueva marca les fruits & légumes moches (traducido las frutas y verduras feas) . Su propuesta es transformar las frutas y las verduras visualmente poco apetecibles en una línea de productos de marca propia de zumos, cremas y sopas. Su línea de comunicación hace énfasis en la necesidad de distinguir la cualidad de “feos” con el hecho de ser perfectamente aptos para el consumo.

Las frutas y las verduras feas tienen ahora cualidades hasta incluso “éticas” y también un precio más competitivo. Este proyecto demuestra una nueva sensibilidad, tanto de la distribución como del propio consumidor hacia este tema.

Es esta misma sensibilidad la que ha llevado a organizar el gran dinar: un almuerzo multitudinario gratuito para concienciar sobre el derroche alimentario. Se trata de una iniciativa pionera en España, inspirada en el movimiento británico feeding the 5000. La primera gran comida preparada íntegramente con alimentos recuperados se celebrará este sábado 22 de noviembre a mediodía en la Plaça dels Àngels de Barcelona con la colaboración de la fundación Alicia.

Otra muestra de que lo feo puede ser también lo más bonito.

pequeño activismo

pequeñas muestras de activismo

Venimos ya durante mucho tiempo hablando de la creciente y ya mayoritaria indignación de la sociedad española ante los poderes establecidos. Bancos, políticos e iglesia acaparan gran parte de este sentimiento. Son vistos como ghettos de unos privilegiados que quieren seguir manteniendo su cuota de poder económico, cultural y social.

Ante esta situación, y fruto también de una creciente sensibilización al respecto, el ciudadano anónimo se rebela, aunque sea en pequeñas dosis. Y no sólo de manifestaciones multitudinarias de protesta y de grandes demostraciones vive el hombre…

Poco a poco la ciudadanía parece despertar. Hoy se multiplican en nuestro país pequeñas muestras de protesta en calles, en balcones, en bares, en tiendas y hasta en montañas.

El reciente triunfo de un partido como Podemos ha recogido parte de esa sensibilidad. Y es que sólo hace falta mirar, leer y escuchar a tu alrededor para verlo.